Los peces libres de La Ceiba


Ellos están allí, todas las tardes. Sus espaldas están casi cubiertas de escamas, no les afecta el sol, ni el agua salada, no ocupan bronceador, protector solar...

Son libres, trabajan si hay algo que hacer, pero su gusto más grande es subirse a la polea del muelle antiguo de La Ceiba, y disfrutar esta pirueta ante las cámaras de los turistas.

No se sabe si tienen esposa, hijos, auto, trabajo; no necesitan saber las noticias, tampoco ayudar a sus hijos con las tareas, no tienen un Ipod, ni siquiera necesitan ver sus correos electrónicos o alimentar el blog.

Cuando me senté a hablar con ellos, luego de la foto me dí cuenta que no son holgazanes, simplemente son libres.

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