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Si volviera a nacer

 

Si volviera a nacer, quisiera volver a encontrarte en aquella esquina, aunque no miraras mis ojos, otra vez, quisiera volver a sentir mi corazón latir, como la primera vez.

 

no-me-olvides-portadaQue me volvieras a negar, que me volvieras a ignorar, aunque me volvieras a dañar, pero por volver a meterte aquí muy dentro, que volviera a suceder.

 

 

Si volviera a nacer, quisiera volverte a amar, y que me volvieras a sonreír, me volvería a enamorar, a llorar todas las noches, con dolor de hueso por dentro, pero que volviera a suceder, solo otra vez.

 

Quisiera volverme a dormir, y soñar el mismo sueño otra vez, pero nunca despertar.  Quisiera no volverte a perder, aunque para ello del sueño no debiera despertar.

 

Si volviera a nacer, quisiera conocerte otra vez

Ni tú, no me olvides

DSC06921La mitad de las cosas que nos suceden en esta vida no son planificadas, solo suceden.  Pero quizá son estas las que nos traen satisfacciones inolvidables.

La mitad de nuestras vidas tiene una agenda en veces rutinaria, y el día que una de nuestras tareas se cruza con un incidente no convencional, podemos olvidar las razones trigonométricas que siempre hemos creído al encontrar que no todo tiene el mismo sentido lógico escrito en aquel viejo libro de Baldor.

Que si volvería a sentarme en la misma banca, hacer varias veces el ridículo que mis años no permite…

Sí, lo haría de nuevo.

Por verte sonreír siempre, lo volvería a hacer.  Por que tus ojos no estén tristes, lo haría otra vez, y otra vez por que tu cabello suelto luzca como está ahora… regio!.

Lo sé, ni tú me olvides.

Recuerdos del lago

Fue aquella tarde de regreso de San Pedro Sula, cuando me atreví a montar la lancha en el lago... desde las glorietas de pescado tus amigos gritaban que era una locura.

El niño dijo que valía 50 centavos, pudo decirme 5 lempiras que igual hubiera pagado. Fue así como subimos a esa temblorosa barcaza que se meneaba como hoja en el mar.

Todo por tenerte a mi lado, cuando las olas se levantaban y te pegabas a mi pecho que también saltaba acelerado... no se si por el temor al viento o por sentirte tan cerca.

Volvería a montarla... gastaría de nuevo los cincuenta centavos, todo por que estuvieras nuevo allí.

Negar que te quiero

Negar que te quiera, es olvidar muchos ratos.
No tengo tanta capacidad.

Las montañas de Santa Bárbara

Esta foto me trae la misma sensación de frío, en ese diciembre que pasé en Santa Bárbara.

El café, con rosquetes y nacatamal de chancho caen deliciosos, los niños buscan los cohetes que el sereno dejó vivos; las madres duermen después de la jornada de atender a sus machistas maridos.

En Estados Unidos, un hijo añora aunque sea una taza de café con sabor a Ilama, un abrazo de la abuelita a quien no vio morir y los mordiscos del perro en las pantorrillas. Tierras nuestras, quiera Dios que permanezcan así de protegidas de nuestra propia mano.
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80 años de historia


En la fotografía se muesta un montaje desde el mismo punto del estacionamiento del Estadio Nacional de Tegucigalpa, viendo hacia el Picacho. Este monumento se llamaba "de los deportes" en una foto del año 1928.

El cerro es el mismo, cubierto de más casas, antenas de telecomunicación, el rótulo de la Coca Cola y el Cristo del Picacho.

Pueden ver otros montajes aquí.
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Amor a través del tiempo

Pueden pasar tres mil años.
Puedes besar otros labios,
pero nunca te olvidaré,
pero nunca te olvidaré.

Puedo morirme mañana.
Puede secarse mi alma,
pero nunca te olvidaré,
pero nunca te olvidaré.

Pueden borrar mi memoria.
Pueden robarme tu historia,
pero nunca te olvidaré,
pero nunca te olvidaré.

Cómo olvidar tu sonrisa.
Cómo olvidar tus miradas.
Cómo olvidar que rezaba
para que no te marcharas.
Cómo olvidar tus locuras.
Cómo olvidar que volabas.
Cómo olvidar que aún te quiero
más que a vivir, más que a nada.
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